Catalina Acosta
Fundadora y Q Grader
Evaluadora certificada de café con diez años recorriendo fincas del Eje Cafetero y el sur del país. Diseña los menús de cata y mantiene el contacto con los productores.
Abrimos en La Candelaria con la intención de acercar a los visitantes a los productores que hacen posible el café colombiano.
Volver al inicioTinto Andino nació de una conversación entre dos personas que viajaban seguido por Colombia visitando fincas cafeteras y que, cada vez que volvían a Bogotá, no encontraban un lugar donde ese conocimiento pudiera compartirse de manera tranquila con quienes llegaban de afuera.
El local en La Candelaria abrió en 2019. El barrio tenía todo lo necesario: cercanía a los museos que la mayoría de los viajeros visita en sus primeros días en la ciudad, una trama urbana que invita a caminar, y una arquitectura que recuerda que Bogotá tiene capas de historia que no siempre se leen a primera vista.
Las primeras catas fueron para grupos pequeños que llegaban recomendados. Poco a poco el formato se fue ajustando: cinco orígenes por sesión, preparación en pour-over para que cada café se exprese con la mayor claridad posible, un barista que guía sin abrumar y tiempo suficiente para comparar tazas sin prisa. Lo que funcionó en esas primeras sesiones sigue siendo lo mismo hoy.
La sesión de barismo vino después, cuando empezamos a recibir personas que no querían solo escuchar sino tocar: ajustar el molino, medir la extracción, textural la leche. Notamos que muchos llegaban con cafeteras en casa y preguntas concretas que ningún tutorial en video había respondido del todo. La sesión está diseñada para eso.
La visita a la finca en Cundinamarca comenzó cuando los productores con quienes llevábamos tiempo trabajando nos propusieron recibir grupos. Para ellos era una manera de mostrar el trabajo detrás de cada saco; para nosotros, una forma de cerrar el círculo que empezamos a trazar con cada tarjeta de origen dentro de la taza.
Fundadora y Q Grader
Evaluadora certificada de café con diez años recorriendo fincas del Eje Cafetero y el sur del país. Diseña los menús de cata y mantiene el contacto con los productores.
Barista principal
Trabajó en cafeterías de especialidad en Melbourne y Ciudad de México antes de regresar a Colombia. Dirige las catas y las sesiones de barismo en español e inglés.
Coordinadora de experiencias
Organiza las reservas, coordina los grupos para la visita a la finca y es el primer punto de contacto para quienes llegan sin saber bien qué experiencia les conviene más.
Trabajamos con lotes que superan 80 puntos en la escala SCA. Cada partida se evalúa antes de incluirse en la rotación de catas.
Negociamos precio con anticipación y lo pagamos antes de la cosecha. El productor conoce cuánto recibirá y puede planificar la temporada.
Tostamos en tandas de cinco a diez kilos para mantener frescura. Los granos disponibles en el mostrador tienen menos de tres semanas desde la tostión.
Usamos filtración por ósmosis inversa y ajustamos la mineralización para cada método de preparación. La temperatura de extracción se mide en cada sesión.
La información de reservas se usa solo para coordinar las sesiones. No compartimos datos con terceros ni enviamos comunicaciones sin autorización previa.
Los borros de café van a compostaje. Los empaques de granos son retornables o de papel reciclado. Trabajamos con proveedores de insumos que tienen prácticas similares.
Colombia produce café en más de veinte departamentos, cada uno con condiciones de suelo, altitud y clima que se traducen en perfiles de taza distintos. Un café de Nariño cultivado a 2.000 metros sobre el nivel del mar tiene una acidez y una dulzura diferentes a uno de Huila procesado por vía húmeda en el cañón del Magdalena. Esas diferencias son exactamente lo que exploramos en cada sesión.
En Tinto Andino seleccionamos los orígenes con base en la temporada de cosecha, la calidad del lote disponible y la variedad de perfiles que queremos ofrecer a quienes nos visitan. No tenemos un menú fijo de doce meses: los cafés rotan conforme los lotes se agotan y los nuevos de temporada llegan a la bodega.
Para los viajeros que pasan por Bogotá y quieren llevarse algo más que una bolsa de café del aeropuerto, las experiencias de Tinto Andino ofrecen un punto de vista más cercano: el nombre del productor, la vereda, el proceso y la historia de cómo ese café llegó hasta la taza. Es una manera de entender Colombia desde una perspectiva que no suele estar en las guías de viaje.
Pase por el café en La Candelaria o escríbanos para preguntar por disponibilidad y detalles de cada experiencia.
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